Niño Perdido “A Ladislao” Nº1 | La Alquimia del Sol y la Garnacha

55,00

  • 🍇 Uva: 100% Garnacha (Blanca y Tinta de cepas viejas).

  • 🌍 Zona: Navarra (Cintruénigo / Ribera Baja).

  • 📍 Estilo: Vino Rancio Dulce. (Un estilo ancestral donde el vino se oxida y concentra por la acción del tiempo y el clima).

  • ⏳ Crianza: “Sol y Sereno”. El vino pasa años en damajuanas de cristal a la intemperie, sufriendo el calor del verano y el frío del invierno, antes de afinarse en barrica. Madre Nº1 indica la solera fundacional.

  • 📦 Formato: Botella de 37,5cl (Media botella), concentrada y preciosa.

  • 🌡️ Graduación: 16-17% Vol. (Concentración natural).

  • 🍷 Perfil: Oxidativo, complejo, con dulzor pero con una acidez volátil que lo levanta (“Rancio” en el mejor sentido de la palabra).

  • 👨‍🌾 Productor: La Calandria (Luis Moya). Uno de los viticultores más inquietos y respetados del norte.

Hay existencias

Compartir

    🌗 El Milagro de la Intemperie: “Sol y Sereno”

    Hay vinos que se hacen en la oscuridad de una bodega y vinos que se hacen mirando al cielo. El Niño Perdido pertenece a estos últimos. Luis Moya ha recuperado una tradición navarra casi olvidada: dejar el vino en damajuanas de cristal (“garrafas”) a la intemperie. Durante años, este vino de Garnacha ha soportado el sol abrasador de agosto y las heladas de enero. Este choque térmico constante provoca una oxidación acelerada y una concentración brutal de aromas y azúcares. Es como si el vino se “cocinara” lentamente al sol, perdiendo agua y ganando alma.

    🥜 Un Homenaje Emotivo: “A Ladislao”

    Esta saca específica, la Madre Nº1, lleva el apellido “A Ladislao”. Es un homenaje personal, íntimo, a la memoria familiar. No es un producto industrial; es un legado. Al comprar esta botella, te llevas una parte de la historia emocional de su creador. Es un vino que se embotella a mano, se etiqueta con mimo y se vende con orgullo.

    🥃 Cata de un Superviviente

    El Niño Perdido no es un vino dulce empalagoso. Es un Vino Rancio, una categoría venerada por los expertos.

    • En Copa: Color ámbar oscuro, caoba, con bordes yodados. Densidad visual.

    • En Nariz: Es un perfume antiguo y embriagador. Notas punzantes de barniz noble, mueble viejo, cáscara de naranja seca, higos, avellanas tostadas y café. Tiene ese toque “amedio” (entre Oloroso y Amontillado) que vuelve locos a los amantes de Jerez.

    • En Boca: Es una explosión de contrastes. Entra dulce y glicérico (frutos pasificados), pero inmediatamente aparece una acidez afilada y unas notas salinas que cortan el azúcar. El final es eterno, con recuerdos de nueces y caramelo quemado. Es un vino para beber a sorbitos pequeños, cerrando los ojos.

    💎 Una Rareza de Colección

    Su producción es ridícula (apenas unos cientos de medias botellas). Es el regalo perfecto para ese amigo que cree saberlo todo de vinos y al que quieres dejar sin palabras. Es la alternativa Navarra a los grandes Fondillones de Alicante o a los Vinos Santos toscanos.

    Historia Niño Perdido, madre Nº1

    Lo primero que se nos dijo fue que si queríamos hacer un vino rancio teníamos que ir en busca de madre. Los niños perdidos nacen de todo lo que viene ocurriendo desde entonces. Cuando salimos al encuentro de las madres nos convertimos en exploradores, arqueólogos y detectives enológicos.

    Niño perdido rescata una tradición en peligro de extinción. El territorio en el que nos concentramos se extiende desde los pirineos meridionales hasta las faldas orientales del moncayo, los límites entre navarra y aragón. Pueblos en abandono, en los márgenes que, precisamente por encontrase así, han preservado este legado. No son madres de grandes bodegas con “grandes historias” detrás, son madres de familias humildes, anónimas, tonelicos que desde su rincón y sin prisa siguen entregando este tesoro enológico.

    La búsqueda continúa y nuestro anhelo es hacer crecer y conservar este archivo de madres vivas. Cada una es tratada como un registro único y la historia que carga se preserva como valioso material documental. La cueva del niño perdido será el lugar donde cuidemos de este inventario, una pequeña bodega familiar excavada en la montaña, en plena laponia aragonesa. Ahí fue donde encontramos la madre no 1.

    Niño perdido, madre Nº1.

    Somos el metro cuadrado de tierra donde se registran las noches y los días. Somos todas las generaciones de uvas que brotan de la piel seca, las cepas desaparecidas de abuelos desaparecidos, el cierzo helado y el silencio de las chicharras, somos cascajo, somos tosquilla y somos arena. Tesoros escondidos de padres que un día fueron también niños perdidos. En la oscuridad del interior de la madera somos materia en calma que mengua, se evapora y se concentra. Somos el ritmo del tiempo geológico. La resistencia de las madres al rincón, al polvo y al olvido. Niños perdidos que atraviesan las eras en busca de las madres que nos sobrevivirán. Esperamos este momento bajo los escombros, restos de todo lo que un día estuvo a nuestro lado. Venimos a despertar lo que el cuerpo sabe y no recuerda.

    Desde la cueva del niño perdido. Invierno del 2018.

    Tipo de Vino

    Vino rancio

    Uva

    Garnacha

    Estilo del Vino

    Elegante y complejo

    Crianza

    Crianza oxidativa

    Zona D.O.

    Navarra

    País

    España

    💡 ¿Qué es un “Vino Rancio”? El término “Rancio” en el vino es un elogio, no un defecto. Se refiere a los aromas terciarios nobles desarrollados por la oxidación y el tiempo (frutos secos, madera vieja, cera, miel). Es el sabor de la nobleza y la antigüedad.

    📈 Versatilidad en la Sobremesa: Es el sustituto perfecto del Brandy o el Cognac. No necesitas beberte la botella entera; una copita después de cenar es el cierre perfecto para un día largo. Una botella abierta aguanta meses en perfecto estado.

    🌡️ Protocolo de Servicio:

      • Temperatura: 14°C – 16°C. No lo enfríes demasiado o bloquearás sus aromas complejos. Temperatura ambiente fresca es ideal.

      • Copa: Copa de Jerez, copa de Oporto o una copa de vino pequeña.

    Receta de Autor: Trufas de Chocolate Negro y Naranja al “Niño Perdido”

    Unos bombones caseros donde el propio vino es el ingrediente secreto.

    Ingredientes:

    • 200g de Chocolate Negro (70% mínimo).

    • 100ml de Nata líquida (35% MG).

    • 30ml de Niño Perdido (un chorrito generoso).

    • Ralladura de 1 Naranja.

    • Cacao en polvo puro (para rebozar).

    • Una pizca de sal.

    Preparación:

    1. La Ganache: Trocea el chocolate muy fino en un bol. Calienta la nata en un cazo hasta que empiece a hervir.

    2. La Fusión: Vierte la nata caliente sobre el chocolate. Espera un minuto y remueve suavemente con una espátula hasta obtener una crema brillante y homogénea.

    3. El Alma: Añade la ralladura de naranja, la pizca de sal y el chorrito de Niño Perdido. Mezcla bien para integrar el licor.

    4. El Frío: Tapa con film (tocando la crema) y deja enfriar en nevera al menos 4 horas hasta que endurezca.

    5. El Formado: Con dos cucharitas, haz bolas irregulares con la masa fría.

    6. El Acabado: Pasa las bolas por cacao en polvo puro para rebozarlas.

    7. Armonía: Al morder la trufa, el chocolate se funde y libera los aromas de naranja y las notas de barniz y frutos secos del vino que lleva dentro. Beber un sorbo de Niño Perdido a la vez potencia el sabor del cacao hasta el infinito.

    Maridaje  (Contrastes Extremos)

    Este vino necesita compañeros de viaje intensos. Funciona por afinidad (postres) o por contraste radical (quesos).

    1. El Maridaje Rey: Chocolate Negro:

      • Chocolate del 85-99% Cacao: El amargor del cacao puro y el dulzor oxidativo del vino son una pareja celestial.

      • Coulant de Chocolate: Con el interior fundido.

    2. Quesos Azules Potentes:

      • Cabrales, Roquefort o Stilton: La potencia salina y picante del queso azul choca con la untuosidad dulce del Niño Perdido, creando el famoso “umami”.

      • Gorgonzola picante: Untado en una tostada.

    3. Repostería de Frutos Secos:

      • Músico (Frutos secos y pasas): Almendras, avellanas, higos secos. Es el maridaje natural.

      • Turrón de Jijona: En Navidad, este vino barre a cualquier cava.

    4. Meditación:

      • Solo, sin nada: O acompañado de un buen puro habano. Es un vino para reflexionar.